Los sueños no tienen caducidad, ¿Que te falta para cumplirlos?
- Anamary Villa Glez
- 14 nov 2020
- 2 Min. de lectura
Cuando somos pequeños en base a lo que vivimos y vemos, aprendemos. En nuestra imaginación formamos nuestra vida futura, que fácil es ver la casa que soñamos, hasta podemos contestar lo que queremos ser, si tendremos hijos, hasta cuantos y que van a ser, incluso decimos que compraremos para nuestras personas favoritas cosas como una casa para retribuir todo su amor y dedicación (en mi caso mi mamá), pero mientras más crecemos son tantas las tareas que tenemos que hacer, en nuestra escuela, en nuestra familia, pero sobre todo en nuestras propias expectativas que olvidamos trabajar por nuestros sueños, y creemos porque asÍ nos han inculcado que una buena calificación en la escuela y trabajo al crecer nos va a llevar a cumplirlos, pero mientras más tiempo pasa, se van quedando olvidados, y vaya que conozco gente que trabaja muchas horas y aun así no le alcanza.
Y es que en la escuela no nos enseñan lo que necesitamos para administrar, emprender, invertir, ni siquiera a veces los valores para así poder interactuar en este mundo correctamente, y eso lo sabemos pero no ha cambiado nada, cuando logramos poner un negocio propio es porque nos aventó la vida, como cuando perdemos nuestro trabajo, o cuando disponemos de algo de tiempo sin dejar lo seguro de nuestro sueldo y entonces sin conocimiento, sin ayuda, sin metas claras muchos vamos fracasando, y es que siempre escuche que debemos hacer lo que amamos, para que no parezca un trabajo, y vaya que yo amaba tener un kínder, ser educadora me hacía inmensamente feliz, pero no fue suficiente, la poca cantidad de niños no permitió tener la ayuda que hubiera querido, así que era la directora, administradora, educadora del único grupo con los 3 grados, la que compraba los insumos, llevaba las listas y papelería a SEDESOL y al S.E.E.R, y a veces ni un sueldo alcanzaba a tener después de los pagos, me hubiera encantado hoy que tengo este nuevo proyecto que alguien en ese entonces me hubiera ayudado a reconocer mis áreas de oportunidad y todo lo que se necesita para disminuir todos los riesgos y así tener liquidez ante las eventualidades.
Hoy veo como la mayoría de las veces ni siquiera nos sentimos felices, y en realidad mucho tiene que ver de las decisiones que vamos tomando, la mayoría por falta de conocimiento, por más que hagamos lo que nos gusta. Necesitamos el tiempo y fortalecer por medio del aprendizaje esas áreas que nos limitan y estresan, y en vez de disfrutar el camino elegido vamos sobreviviendo cada día, y esos sueños de la infancia los metemos en un baúl, pero la felicidad es una decisión diaria, si logramos el equilibrio todo es más fácil y por eso amo lo que hoy hago también, llevar educación financiera a todas las personas posibles, sin importar su edad, su profesión, estado civil y ver como se empoderan con el conocimiento y las bases sólidas de metas claras que son alcanzables, teniendo presente hasta el tiempo de irlas logrando, pero sobre todo ver como retoman sus sueños me hace sentir muy bien, y entender que ayudar a los demás nos hace crecer también siempre es gratificante.


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